Actualmente hay mucha discusión acerca de la idoneidad de mantener una dieta rica en pan, debido sobre todo a su alto aporte de carbohidratos. No obstante, la gran mayoría de las personas desconoce o no da importancia a cómo está hecho el pan, sobre todo en cuanto a aditivos (mejorantes y conservantes) y contenido de levaduras.

La fermentación del pan es el proceso por el cual los hongos naturales de la masa o de las levaduras añadidas metabolizan (se comen) los hidratos de carbono, generando sobre todo CO2, que hincha la masa y agua. Esta fermentación determina el sabor del pan y sus cualidades nutritivas, pero además, cuanto mayor sea ésta, menos carbohidratos y por tanto más ligero será el pan.

Actualmente podemos distinguir entre dos tipos de fermentación: rápida o lenta. La rápida, que prima cantidad, se apoya en el uso intensivo de aditivos y levaduras para que la fermentación del pan sea rápida y así poder producir más. La lenta es la forma tradicional de hacer pan, utilizando masas madre (la propia masa de pan, dejada fermentar durante horas) en lugar de estos aditivos artificiales.

En Tahona Moderna dejamos que la masa fermente de forma natural, “durmiendo la siesta”, y así, conseguimos un pan muy sabroso, ligero y sano. 

 

 

 

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