En la maratón que es el mercado de la panadería, no hay dos jugadores iguales. Desde el llanero solitario que es el negocio familiar de toda la vida, al amateur multidisciplinar que son las cadenas de supermercado, nunca antes los consumidores habían tenido tantas opciones.

En los últimos años ha entrado un grupo distinto de jugadores: los equipos, o las franquicias de panaderías. Desde las internacionales, como Granier, a las castizas, como Pannus, a las cercanas, como Tahona; las franquicias han despegado con el pistoletazo de salida y ninguna da señales de salirse antes de cruzar la línea de meta. Si estás considerando dar el salto y aliarte con una de ellas, no lo hagas a ciegas. ¿Sabes exactamente qué franquicia se alinea con tu proyecto? Estas preguntas te ayudarán a iluminar el camino.

1. ¿Cómo preparan sus productos?

Empecemos con lo más importante, el centro y fin del negocio: la comida, y cómo llega a la vitrina. ¿Viene de la central, o se hace en las instalaciones? Si tienes la posibilidad, lo ideal sería que presenciases el proceso de fabricación, sobre todo si es artesano y local: nada como entrar al corazón de la marca para saber si es la cadena perfecta.

2. ¿Cuándo llegaron al mercado?

La edad importa, al menos en lo que se refiere a la del negocio. ¿Cuánto tiempo llevan en escena? ¿Son unos recién llegados, con la mirada ilusionada del emprendedor primerizo? ¿O son veteranos, que han pasado por mil batallas competitivas y viven para contarlo? ¿Con qué banda te quieres alistar.

3. ¿Qué ofrecen en su menú?

¿Cuál es la estrella del catálogo? ¿Tienen alguna especialidad, o algún producto que hace que los clientes lleguen en masa? ¿Se dedican exclusivamente a la panadería, o se han inmerso en otros terrenos gastronómicos? ¿Se alinean con tu idea de negocio? Estúdiatelo.

4. ¿Quiénes son sus clientes?

Conocer la audiencia es el primer paso hacia el éxito de una franquicia. ¿A quién se dirige la marca? ¿Se concentra en una ciudad o provincia en exclusiva? ¿O están en proceso de expandirse geográficamente? ¿A quién quieres dedicarte?

5. Y la última… ¿cuál de todos sus productos es tu favorito?

Si tu respuesta a esta pregunta es “eh… no sé”, vamos mal. El primer paso para alistarte en las filas de una franquicia es conocer, y muy bien, su catálogo de productos. Un negocio propio exige mucha dedicación por lo que es fundamental que te guste lo que vendes ya que es la única forma de disfrutar las horas que pases “entre bastidores”. Y porque tendrás que recomendar a tus clientes más indecisos qué productos llevar, y no hay mejor recomendación que la que sale de pasión por lo que vendes.  Además, pocas partes del proceso de abrir una franquicia es más apetecible que probar todos y cada uno de los productos que vas a vender, sobre todo si no los ofrecen en ningún otro local del mercado.

 

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